dijous, 25 de juny de 2015

Día 4. La vida Buena. 2015


Ayer después del encuentro con Miguel, fuimos de excursión al corazón del Valle de las Estrellas. El nacimiento del río Palancia y el estrecho del Cascajar. Es sin duda el rincón más bonito del Valle de las Estrellas. Uno de esos rincones, donde sin mucha dificultad aún podemos escuchar el palpitar de la Tierra. Y allí escudriñamos huellas, plantas, árboles, riscos, rememoramos viejas historias que puedan alumbrar otras nuevas y fulgurantes...

Y al final cena en a escasos metros del lugar donde el agua del río Palancia se desembaraza del manto pétreo del estrecho del Cascajar. Entre risas, sonrisas, ilusiones, y con ese ambiente de esperanza que nos han impregnado los agrons todos estos días.

Un poco más tarde asamblea, deseos por un mundo mejor, y canciones lanzadas al cielo estrellado del valle, para que los reparta por el Planeta entero.
Acto seguido, el estrecho nos engulló para que haciendo un poco de silencio, la Tierra nos pudiera contar a cada cual el mensaje único que tiene para nosotras y nosotros.

Hoy, día trepidante, día de emciones y despedidas. Tras el desayuno hemos visto el capítulo de 'El hombre y la Tierra' de 'Los Yanomamis, un pueblo de la selva', para descubrir que las personas ya hemos sido capaces de vivir en equilibrio con la Tierra. ¿Cómo seremos capaces de hacerlo en el futuro? Hagamos lo que hagamos, serán respuestas nuevas, y que tendremos que encontrar entre todas y todos.


Más tarde, la visita de la persona a la que le debemos buena parte del éxito de este proyecto: Lurdes Ribera, la mami de la agron, Olga, y trabajadora de Acció Ecologista Agró en el Tancat de la Pipa.


Ella además de hablarnos de su trabajo en este centro paradisíaco, nos ha traído un Mochuelo, y una pareja de Cernícalos recuperados por el Centro de recuperación de fauna de El Saler, para que los soltáramos en este hermoso valle, y recuperaran la vida indómita, que nunca debieron perder.


Además su hija Olga nos ha hablado de los pollos de Vencejos que tienen acogidos familiarmente, y que hemos cuidado durante el campamento, dentro del programa de voluntariado que organiza también este centro de recuperación. Por último Lurdes, nos ha hablado del Projecte Emys, con la ayuda de ejemplares de tortugas autóctonas de agua, cedidas por la GVA, de Emys orbicularis, Mauremys leprosa, y exóticas como la Trachemys scripta.


Fascinados por este encuentro con los compañeros de Planeta, al acabar una disfrutona guerra de globos, último baño en el padre Palancia, comida riquísima de despedida, entrega de diplomas, información naturalista, trabajos hechos durante el campamento, trueque... y abrazos, bonitas palabras, y muchas ganas de encontrarnos de nuevo, palpitando por un mundo mejor.


Entrada redactada con todo el cariño y aún con el sabor de todo lo vivido en el corazón, por Marcos Pla, coordinador del proyecto.

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